Análisis San Isidro y primera parte de la temporada venteña
37 son los festejos que se han celebrado desde el 22 marzo, día en el que se abrió la temporada venteña, de los cuales 28 han sido corridas de toros, 2 de rejones y 7 novilladas picadas. Obviando los rejones, apuntar que hemos acudido a todas menos las siguientes: Dolores Aguirre, Martín Lorca, Fuente Ymbro (novillada), Saltillo, Puerto de San Lorenzo, Adolfo Martín y Montalvo. Por tanto, de ellas solo analizaremos lo que hemos podido ver por televisión o de lecturas. El siguiente análisis - extenso - se hará siguiendo los siguientes puntos: ganaderías, toros importantes, matadores, cuadrillas, presidencias y público.
Ganaderías
El nivel ganadero ha sido muy similar al de otros años, con auténticos petardos, alguna corrida completa, y una infinidad de astados que se fueron con las orejas puestas - nosotros hemos contado hasta 18 siendo no especialmente generosos -.
Empecemos primero por lo bueno, y por tanto, lo más escaso. En cuanto a las corridas más completas, destacar por encima de todas la novillada de Montealto. Salvo sorpresa, será sin duda el mejor encierro de la temporada. Los pupilos de Agustín Montes apretaron todos - a excepción del quinto - en el jaco, llegando a derribar dos de ellos. En la muleta fueron en líneas generales encastados pero nobles, permitiendo el deleite de toreros y aficionados por partes iguales. En definitiva, novillada completa en los tres tercios, para que ninguno de los actuantes abandonara la plaza a pie. Tuvo que saludar el mayoral al finalizar el festejo. De las corridas de toros, la más importante fue la de El Torero, con toros de toda índole: unos encastados con dificultades, otros facilones enclasados, y otros de grandiosa boyantía. Destacar en este apartado de corridas completas - aunque por debajo de las anteriores - la de Victoriano del Río en la Beneficencia, con toros que sin a llegar excesivamente encastados, fueron muy importantes, destacando por encima del resto tercero y sexto, sin olvidarnos del quinto. Dejaron más que interesantes peleas en varas y en la muleta fueron tremendamente boyantes.
Un escalón por debajo tenemos aquellas corridas que nosotros denominaremos "más que interesantes", es decir, aquellas que sin llegar a ser completas - o casi-completas -, fueron más que decentes. En este grupo encontramos las siguientes. En primer lugar la de Fuente Ymbro, que si no fuera porque pasó de puntillas por el caballo estaría en el grupo anterior. Todos los astados fueron encastados y con posibilidades en la muleta. Con otros espadas se hubiera lucido mucho más la corrida. Otra corrida más que interesante pero con un borrón fue la de Conde de Mayalde, con un toro de bandera del que hablaremos más tarde. En este caso el borrón fueron los dos astados que tuvieron que ser devueltos. Todos sin excepción acudieron con alegría al caballo, donde cumplieron sin destacar. Fuera de San Isidro hemos de destacar la gran novillada que echó Couto de Fornilhos, con novillos muy encastados aunque muy sueltos en los primeros tercios. De nuevo, con novilleros más cuajados hubiéramos visto otra cosa. Otra a incluir en este grupo podría ser la de Adolfo Martín, pero que no podemos valorar al no haberla visto en la plaza.
Fuera de este grupo de corridas interesantes, nos encontramos con dos que aunque fueron excelentes para el torero, no nos gustaron en absoluto, ya que ni destacaron en el caballo ni tuvieron un ápice de casta. No fueron ni siquiera boyantes. Hablamos de la corrida de Juan Pedro Domecq, que ha recibido injustificadamente el premio a la mejor corrida de San Isidro - por parte de la empresa - por su primera comparecencia, con toros de abrazo, es decir, aquellos tan bonancibles que los puedes hasta acariciar. La otra corrida de este grupo es la de Núñez del Cuvillo, de la que más tarde hablaremos de un toro que sí que nos gustó - el jabonero de Ortega -.
Otras corridas que aunque dejaron buen sabor de boca no acabaron de romper son las siguientes: Pedraza de Yeltes, que dejó toros de variado e interesante juego, con sus dificultades pero agradecidos. Excepcional fue el lote de Jarocho, pero hubo tres toros que no nos gustaron nada. Encontramos también a Victorino Martín, quien dejó una corrida decepcionante para el aficionado, a excepción del quinto de la tarde, pero que se dejó en la muleta. La primera de Victoriano del Río entra en este grupo, con un grandioso toro y dos decentes, pero le faltó para ser importante. Por último, el día de la Goyesca El Pilar lidió una corrida interesante. También podemos incluir en este grupo a corridas como la de Dolores Aguirre y Saltillo, que aunque no la vimos dejaron buenas sensaciones entre los aficionados.
En un grupo más reducido de corridas que no dijeron nada encontramos a Alcurrucén, con toros toreables pero ayunos de ritmo y casta, al igual que las novilladas de principio de temporada de Hnos. Sánchez Herrero y Antonio Palla. Podríamos incluir la de Martín Lorca, que de nuevo no entraremos a valorar, así como la novillada de Fuente Ymbro.
En cuanto a los petardos ganaderos, encontramos una gran lista. Los tres primeros de ganaderías toristas en las que teníamos grandes esperanzas y que fueron rematadamente malas. La primera la de Cuadri, que abría temporada, así como la de Palha. Ya en San Isidro, la de Partido de Resina fue aburrida como cualidad principal. En las antípodas del tipo de toro, pero de igual o peor juego encontramos la corrida de El Vellosino, probablemente la peor de la feria, al igual que la de Garcigrande, que obligó a ver hasta tres sobreros. Por último, no nos podemos olvidar de La Quinta, erigiéndose como una de las peores ganaderías de lo que llevamos de temporada, tanto en su primera como segunda comparecencia. No acudimos a la del Puerto de San Lorenzo ni a la de Montalvo, pero no debieron distar mucho de las anteriores.
Para concluir la valoración de las ganaderías, comentaremos aquellas reseñables que han lidiado cuatro astados o menos. En primer lugar encontramos a Jandilla, que no fue capaz de completar la corrida, pero que dejó cuatro bureles interesantes. Tres toros lidió Fermín Bohorquez, de los que pudimos ver dos - en la corrida de Mayalde -, que a pesar de ser bastante alabados, no nos gustaron por su sosería. Torrealta dejó dos ovejas sin fuerzas en la corrida de Garcigrande como sobreros. Por último, en la In Memorian lidiaron cuatro toros Domingo Hernández - contando con el sobrero -, cada cual más ayuno de toda cualidad de toro bravo; y otros tres de Toros de Cortés de nula condición.
Toros importantes
En primer lugar hablaremos de aquellos bajo nuestro punto de vista fueron propicios para cortarles las orejas. Son los siguientes, de los que no entraremos en valoraciones por ahora.
- Vaquiero 14 - Couto de Fornilhos, Mario Arruza.
- Ganador 80 - Núñez del Cuvillo, Alejandro Talavante.
- Encumbrado 9 - Núñez del Cuvillo, Juan Ortega
- Carretero 71 - La Quinta, Tomás Rufo
- Enarbolado 15 - Conde de Mayalde, Román
- Cartero 70 - Montealto, Álvaro Serrano
- Molinero 21 - Montealto, Álvaro Serrano
- Encarcelado 23 - El Torero, Fernando Adrián
- Herrerillo 21 - El Torero, Fernando Adrián
- Adulador 147 - Fuente Ymbro, Fernando Adrián
- Cantaor 79 - Victoriano del Río, Sebastián Castella
- Babieco 7 - Conde de Mayalde, Julio Méndez
- Dulce 60 - Pedraza de Yeltes, Jarocho
- Buenacara 45 - José Escolar, Gómez del Pilar
- Lacerado 93 - Jandilla, Emilio de Justo
- Gallarete 7 - Victorino Martín, Román
- Empanado 103 - Victoriano del Río, Víctor Hernández
- Gorrión 99 - Victoriano del Río, Víctor Hernández
Por tanto, nos salen hasta 18 astados con posibilidades reales para desorejarlos sin excesivas dificultades. Toros que nos gustaron por su casta indómita, aunque a los toreros no les habrán gustado ni un pelo:
- Minutero 24 - José Escolar, Damián Castaño
- Versado 51 - Santiago Domecq, Víctor Hernández
- Soldador 118 - Juan Pedro Domecq, Clemente
Por último y valorando los cinco mejores toros - bajo mi punto de vista - de lo que llevamos de temporada encontramos a Cantaor, Dulce, Enarbolado, Empanado y Herrerillo, sin un orden específico.
Fueron premiado con la vuelta al ruedo Ganador, Cantaor y Babieco, y de ellos pienso que la única justificada fue la de Cantaor, que fue el único que empujó en el caballo y que no cantó la gallina. Faltó eso sí un tercer puyazo. Las otras dos fueron vergonzosas.
Matadores
Hasta un total de 8 matadores (5 de toros y 3 de novillos) han salido por la Puerta Grande de Madrid. Desde nuestro punto de vista, la única verdaderamente merecedora fue la de Álvaro Serrano. Apuntar de nuevo que no estuvimos en la de Antonio Ferrera y Julio Norte, de las que no opinaremos.
Analizando una a una, la primera en suceder fue la de Alejandro Talavante, que no cuajó a su toro y no realizó una faena merecedora del doble trofeo. La de Fernando Adrián fue la más bochornosa de todo el ciclo, con dos faenas vulgares a más no poder ante toros importantísimos. Para más inri, en su primera faena no había petición mayoritaria. También salió a hombros el novillero Julio Méndez, sin llegar a cuajar a su novillo, con una clara falta de colocación y con una estocada muy defectuosa. De nuevo, otro regalo. La de Diego Urdiales fue otra inmerecida, con una primera faena a su primero muy mediocre, aunque sí que es verdad que le pegó un estoconazo, al igual que a su segundo, que lo mató de la estocada de la feria con perdón de Román, que también cruzó la PG tras una faena sin toreo al natural rubricada con una estocada histórica, en los medios recibiendo.
- En cuanto a la clasificación de los toreros según su actuación en la temporada venteña, apuntar que el único rotundo ha sido de nuevo Álvaro Serrano, tanto en San Isidro como en su presentación en la Feria de la Comunidad.
- Otros toreros que han tenido un paso notable por el coso madrileño han sido Diego Urdiales, con cuatro estoconazos y faenas llenas de torería. Incluiremos también en este grupo a toreros como Jarocho, que aunque se le fuese su primero - con el que no se amilanó ni un ápice - realizó una exquisita faena a su segundo. Otro torero que dejó muy buena sensación en su única comparecencia fue Javier Cortés, el cual nos encantó en la Goyesca. Por último, Damián Castaño nos dio una grata impresión, jugándose la vida el día de Escolar y dejando los únicos muletazos potables de la bueyada de Cuadri.
- Un escalón por debajo encontramos a Román, que no nos gustó nada el día del Conde de Mayalde pero sí nos convenció con la de Victorino, aunque de nuevo, faena de una oreja con un toro de dos. Buenas sensaciones sin novillo nos dejó Emiliano Osornio, a quien se le atisban una maneras exquisitas, tanto con la capa como con la pañosa. Destacar también las actuaciones vibrantes de Manuel Diosleguarde y Clemente, que tiraron la moneda en su única comparecencia.
- Toreros aprobados por pelos - y de los que esperábamos más - hay varios, salvados por la campana algunos, como es el caso de Roca Rey. En su primera tarde anduvo fuera de sí, sin embargo, en la Beneficencia se puso ver al mejor Roca con su quinto toro bajo el aguacero. Mismo caso el de Víctor Hernández, con dos tardes suspensas remontadas en la Beneficencia, con dos grandes faena pero sin llegar a su mejor nivel. Caso contrario el de Fortes, con una buena primera tarde, dejando naturales de oro. Por contra, en su segunda actuación se le vio completamente sin ideas.
- Suspensos quedan toreros como Talavante, que a pesar de reencontrarse con la afición el primer día, en sus otros cinco toros se le vio como nos tenía acostumbrados. Daniel Luque, aunque voluntarioso, no conectó nunca con un público que espera mucho más de él. Castella no nos gustó con sus toros, sin embargo hemos de reconocer que no le pasó por encima Cantaor, misión prácticamente imposible. Hay que reconocerlo, aunque como decimos, no convenció.
- En cuanto a las decepciones del ciclo, como máximo exponente se erige Borja Jiménez, torero siempre esperado por Madrid. Muy mala organización de festejos, tanto en días como ganaderías para su encerrona. Otro que tampoco cumplió con las expectativas fue David de Miranda, del que no atisbamos siquiera el valor seco que tanto se le canta. Morenito de Aranda dejó también una imagen preocupante ante dos ganaderías de auténtico postín con las que no fue capaz ni de apostar. En el ámbito más torista, dos matadores que fueron juntos en sus dos comparecencias fueron Gómez del Pilar y Pepe Moral, de los que nos esperábamos mucho más. Noé sí que es verdad que dejó grandes muletazos con la de Escolar, pero estuvo lejos de cuajarlo. Imperdonable la carnicería que permitió el día de Cuadri, así como su sinvergonzonería descabellando a toro entero en el centro del platillo.
- Para cerrar esta clasificación de toreros, hablaremos como no de los petardos, que ha habido unos pocos y en diferente grado. De nuevo, sobresale uno por encima del resto, llamado Pablo Aguado. Un matador que ha demostrado su absoluta incapacidad para torear todo lo que no sea la mona que embiste a media altura, y peor aún, ha demostrado su incapacidad para matar, escuchando los tres avisos de un toro. Imperdonable. En pack con él viene Juan Ortega, incapaz con toros que aprietan, como el jabonero que le salió su primer día. Los dos sevillanos tienen mucho que mejorar por delante, demasiado diría yo. Otros dos de cualidades similares son los veteranos Uceda Leal y El Cid, dos toreros que deberían de pensar ya en la retirada. Otro pack de toreros podría ser perfectamente Fernando Adrián y Tomás Rufo, ambos con una suerte inexplicable en los sorteos, y salvando algunos días en los que se equivocan, destorean a destajo. Misma o mayor fortuna tiene Emilio de Justo, quien ha pasado a mejor vida, olvidándose completamente de torear, o al menos, aliviándose a sabiendas. Apuntaremos también la apatía absoluta de Miguel Ángel Perera, que en su toreo habitual, este San Isidro no fue ni capaz de templar a sus oponentes, ámbito en el que es un verdadero maestro, todo hay que decirlo. Y para finalizar, hacer un llamamiento para que Colombo no vuelve a pisar Las Ventas en un tiempo.
Del resto de toreros o no los vimos o ni nos acordamos, que es casi peor que entrar a valorarlos.
Para dar por concluida esta sección de matadores, no nos podemos olvidar del toreo de capa y las estocadas. De capa se ha visto muy poquito, pero sí podemos decir que nos emocionamos con el quite por verónicas de Urdiales el día de JP. Sin duda el quite de la feria y de algunas ferias. Resaltar el saludo capotero de Aguado el día de Garcigrande, así como el histórico - y no excesivamente vistoso - tercio de quites protagonizado por Víctor Hernández y David de Miranda. Mismo caso el de la Beneficencia entre Roca y Víctor. La tarde completa del 12 de mayo de Álvaro Serrano con la capa es lo último que se nos viene a la cabeza. Nada más.
En cuanto al uso de la espada, destacar las efectuadas por Diego Urdiales - las cuatro, es especial la última -, la estocada recibiendo de Román, una de Fonseca, otra de Serrano, la primera de Talavante, una de Roca su primera tarde, y alguna más que nos perdimos.
Cuadrillas
En cuanto a los subalternos a pie, destacar dos nombres propios. El primero el de Ángel Otero, quien dejó dos pares excepcionales para el recuerdo, sin alivios. Excelente fue también la feria de Iván García, tanto con los palos como en la brega, siendo la suya el 10 de mayo la mejor de lo que llevamos de temporada. Nos puso en pie Pablo Gallego el 2 de mayo con dos pares muy poderosos, clavados en la cara. A pesar del soberbio par que puso Fernando Sánchez en su primera actuación el 9 de mayo, el resto de la feria se dedicó a aliviarse descaradamente clavando absolutamente todos los pares a toro pasado, muy pasado, llegando algún día a ni clavar por pasarse de listo. Horrenda la feria de Fernando. Destacar también buenos pares de Mathieu Guillón, Ángel Gómez y la valentía de Curro Javier, que fue prendido por no aliviarse ni un pelo. Ahí reside la grandeza del toreo. Con la capa apuntar la magnífica brega de Daniel Duarte, que tuvo que parar al burel de un Perera inútil que tomó el olivo tras oler el miedo.
De los del castoreño qué decir que no se haya dicho. Solo se salvan Espartaco, Barroso y Juan Melgar. El resto o no lució o machacó a los toros. Denunciar un día más los puyazos traseros en la mitad del lomo, las cariocas, las vueltas y más vueltas de los picadores tapando la salida, su barrenado constante, etc. No vamos a recordar cómo se debe hacer la suerte de varas, ya que todo el mundo lo conoce, pero no por ello debemos cesar en su defensa. El tercio de varas es el medidor de bravura por el que deben pasar todos los toros, ya que sin la prueba del jaco la bravura queda incompleta. Para cerrar este apartado preguntar a aficionados y demás integrantes de la feria, ¿cuántos terceros puyazos de lucimiento hemos visto en la feria? Me cuesta recordar alguno. Cuando un toro aprieta en el primer puyazo es de obligación para el matador lucirlo en el segundo, y si cumple en dicho encuentro, volver a ponerlo para continuar viendo su comportamiento. Esta es la forma de calibrar la bravura del toro, y aquellos que reciban las tres varas podrán ser susceptibles de ser azuleados, pero mientras nadie exija una tercera vara para aquellos toros bravos en el caballo, no existirá vuelta al ruedo merecida al completo.
Presidencias
Un dato desolador durante esta feria de San Isidro, además de la infinidad de orejas que se han cortado (28) y el número de PG (9) han sido las vueltas al ruedo que han dado los matadores, únicamente 3. Castella, Damián Castaño y Borja Jiménez. ¿Qué quiere decir esto? Que absolutamente todas las peticiones de oreja han sido atendidas, demostrando la facilidad presidencial para sacar pañuelos a diestro y siniestro. La exigencia empieza por el palco, quien debe velar por el rigor de la plaza, y salvo en contadas ocasiones, esto no ha sucedido. Como bien ha expresado la Asociación El Toro de Madrid, los señores San Román y Serrano deberían abandonar el palco de la primera plaza del mundo por sus vergonzosas actuaciones. Incluso Iñaki San Juan, presidente defensor del aficionado, no ha sido capaz de devolver inválidos ni de obligar a un tercer puyazo a toros como Dulce. Urge subir la exigencia a las cotas de antaño.
Además, desde aquí proponemos la obligatoriedad de cortar dos orejas a un mismo toro para abrir la PG, para evitar así bochornos como el de Fernando Adrián.
Público
Para ilustrar el ambiente venteño os dejaré dos fragmentos de dos de mis crónicas. La primera es una de las novilladas de principio de temporada:
"En las novilladas fuera de feria ha surgido un nuevo ecosistema, un ambiente que ya no solo roza, sino que supera lo vergonzante. Además de los jóvenes de la alta alcurnia madrileña, que se dedican única y exclusivamente a beber, hablar de su vida y postear fotos en sus redes sociales; hay que añadir los autobuses que llegan de las ciudades de los actuantes, que berrean cualquier lance de su paisano, sin importar su naturaleza ni ejecución. Berridos a destiempo, chillidos de chicas adolescentes más propios de conciertos de estrellas del pop, y cómo no, pañuelos blancos ondeados al cielo para pedir justicia ante la maestría demostrada por el actuante."
La segunda es un fragmento de la crónica de la concurso celebrada en Salamanca, pero cuyo contenido aplica a Las Ventas, donde aunque haya un mayor número de aficionados, el comportamiento del público de aluvión empeora debido al ingente consumo de alcohol. Aquí el fragmento:
"La tauromaquia se ha convertido en una moda en la que la gente acude a un evento social con sus mejores galas con el único objetivo de contar a sus allegados lo bien que lo ha pasado en la plaza, con independencia de la calidad de lo presenciado. Esta gente, que no es capaz de diferenciar lo bueno de lo malo, es la nueva soberana de la fiesta. Una fiesta con unos cánones, una esencia, una idiosincrasia pateada por aquellos que no la conocen, guiados por un afán de felicidad efímera, culminada con el pañuelo blanco del presidente, aunque a la mañana siguiente se hayan olvidado de todo lo visto. Mientras tanto, el aficionado está siendo completamente maltratado por todos los estamentos de la fiesta, desde la presidencia y el empresario hasta los toreros y apoderados. A más público de aluvión y menos aficionados, más dinero para el taurineo y mayor facilidad de control de masas. Pero no se confundan, este ritmo no tiene futuro, las modas son pasajeras. Cuando acabe veremos en qué queda esta fiesta tan degradada."
Con esto finalizo mi análisis de San Isidro y primera parte de la temporada en Madrid. Me habré dejado muchos aspectos por analizar, me habré equivocado en muchos otros, si bien creo que he seguido un criterio más o menos uniforme siempre desde la exigencia que merece la primera plaza del mundo.
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