Borja se estrella contra un ganado de cosecha propia

 Cuando te anuncias con tres toros de Domingo Hernández en Madrid, uno ya sabe las posibles consecuencias, y aún conociéndolas, decides anunciarte con ella. Los otros tres fueron de Cortés, segundo hierro de Victoriano, ya ni el titular...

Borja tuvo todo en contra, desde los toros hasta la presidencia. Hasta nueve toros salieron por chiqueros, de escasa presentación y juego muy pobre con los que Borja anduvo muy dispuesto, sin llegar a pesarle la tarde, pero sin destacar salvo en el quinto.

A su primero de Domingo Hernández, el único aceptable para Madrid, lo recibió a medios gayola, demostrando que venía a por todas. Otra larga le propinó en el tercio para dejar su sello. Brindó a Julián y comenzó la faena toreramente, por trincherazos. Encajado a derechas, desmayado incluso, pero sin decir nada por la nobleza ovejuna del toro, que se llegó a echar en mitad de faena. Sí tuvo clase el burel, sin llegar a ser aprovechada al natural por Borja. De buen trazo pero periférico el trasteo. Más que rinconera de buena ejecución y pitos al toro.

El segundo de la tarde, de Cortés, muy serio y bien hecho, no llegó a encelarse en el capote de Borja, y tras salir suelto del caballo claudicó en numerosas ocasiones provocando las protestas del respetable. Y hasta que no se revolcó por el ruedo no fue cambiado. Tuvo que ser apuntillado. Como sobrero actuó un Victoriano recibido a medios gayola. Bien Tito en varas que no llegó a picar, y Borja, con otro inválido en la muleta, abrevió con criterio. Gran estocada - la mejor de la tarde - y golpe de verduguillo.

De nuevo pañuelo verde para el de Domingo Hernández que hacía de tercero. En su lugar salió el toro más vergonzoso del año, que sería protestado de novillo. Muy mal señor González por aprobar el (perri)toro, y qué cara tiene el ganadero de presentar semejante raspa en Madrid. Fue protestado durante toda la lidia hasta su muerte. La tarde se le ponía a Borja del revés. Inicio por la espalda, series sin contenido y aburrimiento a raudales. Llegaron a sonar palmas por bulerías, muy guasonas. Buena estocada.

Al segundo de Cortés, muy justito de cara y remate para Madrid, lo volvió a recibir a medios gayola tras el que dejó lo mejor de capa de la tarde, rodilla en tierra. Bien el pequeño de los Sandoval a caballo, con el toro cumpliendo. Y en banderillas, destacar un día más el alivio constante de Fernando Sánchez, que solo ha clavado en toda la feria un par en la cara. Inicio de hinojos de Borja mostrando al buen victoriano, que embestía humillado y de largo. Las series a derechas fueron muy profundas, con un tercer muletazo excepcional, pero siempre acababa la serie en la oreja y agarrándose al costado del toro, desluciendo todo lo anterior. Con la izquierda nunca encontró el sitio, siempre fuera, con un toro que acabó protestando ya cerrado en tablas. Final populista por bernardinas rematado con una media desprendida y un golpe certero de descabello, tras el cual surgió una petición de oreja no atendida por el presidente, gracias a Dios. Borja se inventó la vuelta al ruedo.

El quinto de la tarde, de la vacada charra, justo también de presencia, fue devuelto por inválido, a pesar de empujar en bravo en el primer encuentro con los del castoreño. Por chiqueros vimos salir a uno de El Torero con mucha leña, que empujó de verdad en el jaco - con un pitón -. Prólogo de faena por bajo, y de nuevo, series de buen trazo, con relajo, pero demasiado metido en la oreja. Sin embargo, en el epílogo de faena, Borja logró sacar al toro hasta lo que no tenía, dejando dos series de derechazos en la cercanía toreando. Citando de frente y llevando en una templada línea curva la embestida del toro. Cumbre fue el natural que cerró la última serie. Y cuando había que matar al toro, se olvidó Borja de cómo lo había hecho en los dos primeros, dejando hasta cuatro pinchazos, una media desprendida y un golpe de descabello. Saludos merecidos para el de Espartinas, que ahora sí que estuvo realmente bien.

El cierraplaza, de Cortés - justito de presencia - no dio opciones. Salió suelto de varas y en la muleta embestía sosamente con la cara a media altura. Borja, claramente frustrado, puso punto y final a la tarde con una trasera contraria.

En definitiva, tarde que nunca debió de darse, en primer lugar desde los despachos, donde Borja sigue estando maltratado por las grandes figuras. Y en segundo lugar, por la horrenda elección de las ganaderías. Muy voluntarioso anduvo Borja toda la tarde, en ocasiones con más corazón que cabeza. Echamos de menos variedad con el capote y lucimiento de algún toro en varas. Tampoco hubo ningún quite de los sobresalientes ni homenaje a Sánchez Mejías. Corrida en su memoria y ni un triste minuto de silencio...


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