Los novillos también tienen que tener suerte
Hoy hemos asistido a una novillada más que interesante de la vacada portuguesa Couto de Fornilhos, de encaste Atanasio - Conde de la Corte. Hemos salido de la monotonía, hemos salido del Domecq. Novillos que aunque salieran corretones y no hicieran peleas de bravo en el caballo, han mantenido la emoción durante toda la lidia, gracias a una cualidad que muchos ganaderos obvian: la casta. Destacó por encima del resto el primero, de altísima nota, así como los corridos en tercer y sexto lugar, también importantes. No se puede decir lo mismo de los novilleros, de los que solo se puede salvar Cristian González.
Hoy se presentaba en Las Ventas Mario Arruza, quien tuvo la suerte - o mala suerte - de tocarle el mejor novillo de la corrida y de lo que llevamos de temporada. Muy en tipo, salió frío de salida. Tónica que se repetiría durante toda la tarde. Consiguió derribar al jaco en varas, y siete monosabios no fueron capaces de levantar al caballo hasta pasado el minuto. Grúas Equigarce S.L. Este tiempo muerto le vino de auténtico lujo a “Vaqueiro”, que tras acabar exhausto en varas se vino arriba en banderillas. La gran movilidad que tuvo en el segundo tercio la mantuvo durante toda la faena de muleta. Una auténtica máquina de embestir a la que había que hacer bien las cosas. Novillo complicado para el torero pero interesante para el aficionado. Muy interesante. Para poderle era necesario bajar la mano y templar el muletazo - como bien se dijo desde el tendido -, y Arruza no hizo ninguna de las dos, limitándose a hacerlo pasar. Una estocada trasera y tendida dieron paso a una fuerte ovación para el burel en el arrastre. El cuarto de la tarde recibió un primer puyazo sanguinario y un picotazo del que salió suelto. De embestida codiciosa pero tarda, tuvo más recorrido por el derecho. De nuevo no pudimos ver nada de manos de Arruza, apático totalmente, siempre fuera. Estocada contraria y silencios para toro y torero.
El salmantino Cristian González también hacía su presentación en La Monumental de Madrid. Y este vino con otra actitud. Su primero embistió con celo de salida. Con él, pudimos ver al fin la suerte de varas realizada como mandan los cánones. El novillo a una distancia considerable, el picador citando de frente, levantando la vara, tirando el palo y clavando en la yema. Mis enhorabuenas a José Ney Zambrano. Cristian González, con un astado algo afligido en la muleta, mostró un concepto en el que destaca sin duda la mano izquierda, donde se coloca de frente, en la rectitud del toro. Algún natural estimable de mano baja se pudo entrever en un trasteo sin vuelo. A derechas siempre estuvo perfilero, citando con el pico. Unas bernadinas ajustadas precedieron a una estocada perpendicular, acompañada de una petición sin sentido y una vuelta al ruedo inventada por el novillero. Además se le tocaron las palmas al novillo, de forma excesiva a mi parecer. El quinto de la tarde fue el más abierto de pitones. Humillador de salida por el derecho, recibió dos nefastos primeros tercios. El primero protagonizado por Santiago Pérez, quien en el primer encuentro clavó 4 veces la vara, con sus respectivos barrenados. Clarines y timables no auguraban mucha esperanza, llegando con ellos el bochorno de la tarde. Por decirlo de forma respetuosa, ya que hubo al menos seis pasadas, todas a la media vuelta y de rehilete en rehilete, en singular. Daniel Duarte y Araujo fueron los banderilleros, acompañados por Manuel Reyes, que llevó a cabo una lidia igual de nefasta. Todo esto lo acusó el novillo en el último tercio, embistiendo a media altura y parado. Aún con todo Cristian logró estar todo lo bien que pudo, volviendo a dejar buen gusto con la izquierda. Estocada pasada.
Cerraba la tarde el único que ya había toreado en Las Ventas: Juan Alberto Torrijos, quien recibió al tercero de la tarde por delantales. El astado estuvo distraído durante toda la lidia, remoloneando por el platillo, hasta que se quedó a solas con el novillero. El jienense comenzó citando de largo en los medios, donde el toro respondía con un recorrido exquisito. Torrijos aprovechó siempre las inercias del toro para hacerlo repetir, pero nunca lo llevó toreado. Se le veían las costuras en los últimos muletazos, donde todo sucedía en la periferia. Buena estocada y palmas a un novillo interesante en la muleta. Juan Alberto se dio el gusto de dar una vuelta al ruedo, que absolutamente nadie pidió y que todo el mundo protestó. Cerraba plaza el novillo más serio del envío de Couto de Fornilhos. Este fue manso de salida y en el caballo, buscando el abrigo de los toriles y saliéndose suelto del caballo. Acabada ya casi la tarde, Felipe Gravito y Sergio Pérez recogieron la ovación de la tarde, por su buena lidia y dos majestuosos pares, respectivamente. Inicio clásico por bajo de Torrijos, por donde el toro mostró su dulce embestida, siempre enclasada. Pues ni con esas vimos un buen muletazo. Estocada caída y otra ovación a un novillo excelente en el último tercio.
En definitiva, novillada bien presentada, muy pareja, que destacó por encastada pero buena para la muleta. Como pega se le puede poner la excesiva frialdad de salida y la deslucida forma en la que los novillos salían del caballo, casi siempre sueltos. Pero desde luego que hemos visto una gran novillada - que no novilleros -. Deseamos tener de vuelta esta ganadería.
Comentarios
Publicar un comentario