Fuente Ymbro se lleva la tarde

 Tarde de gran interés la de hoy en la que solo ha aportado una de las partes: el ganado. Los pupilos de Ricardo Gallardo, muy parejos de presentación y sin emplearse en varas, han sido en líneas generales de compleja condición en la muleta, respondiendo en consonancia con lo recibido. Vamos, que no han sido nada bobos. Lo pidieron todo por abajo. Con ellos, la terna estuvo claramente por debajo, en especial Fernando Adrián y Perera. Ureña estuvo dispuesto pero amontonado.

Serio pero sin exageraciones fue el primero, que se quedó corto en el capote de Perera. Con él, Daniel Duarte estuvo magnífico, realizando una de las mejores bregas de lo que llevamos de feria. El toro pedía todo por abajo, ya que a media altura se violentaba, y Perera no llegó nunca a acoplarse, perdiendo infinidad de pasos. Muy inseguro durante toda la tarde, no fue capaz ni de templar la embestida, aspecto en el que es un verdadero maestro. Dejó una media aliviándose. El cuarto tuvo unas hechuras magníficas. Se intentó retirar la vara bajo el peto y recibió un quite de Perera por chicuelinas y tafalleras, excesivamente largo. Muy claro fue el burel en las telas, sin hacer nunca un feo. No anduvo sobrado de clase, pero contaba con un viaje muy largo y sostenido que Miguel Ángel no supo aprovechar. Muletazos lineales, sin remate y probando las embestidas más que toreando. Faena de tentadero, para enseñar el toro al ganadero. En otros tiempos Perera lo hubiera cuajado. Testimonial su paso por la feria, que terminó con dos pinchazos y una estocada trasera y tendida sin exponer lo más mínimo.

Actuaba también el lorquino Paco Ureña, cuyo paso por las ferias ha ido menguando con el paso de los años. Su primero, de bonita estampa, quedó engallado en los medios y tuvo que ser recibido por Curro Vivas. A pesar de su escasa bravura en el caballo - saliendo suelto de ambos encuentros -, tuvo mucho que tragar y torear en la muleta. Encastado, lo pedía todo por abajo. Ureña llegó a entenderlo en dos buenas series por el derecho, ganando en profundidad. Sin embargo, su empeño de torear a derechas hizo que el toro desarrollara. Ya cuando quiso tomar la izquierda el toro embestía muy brusco, a tonillazos, que no fue capaz de encauzar. Una estocada caída al segundo intento precedió a unos saludos en el tercio del murciano. Al quinto de la tarde lo recibió con un vistoso saludo, sacándoselo más allá de las rayas. Sin nada destacable en los primeros tercios, comenzó su faena por estatuarios, abrochados con una gran trincherilla. El mejor muletazo de toda la tarde, y eso que fue de adorno. A derechas Ureña anduvo firme, con dos estimables series cargando la suerte y dando el paso hacia delante para quedar colocado. Pero de nuevo, toreando al natural, todo se desplomó. Los enganchones se sucedieron, parando cada vez más al toro. Al trasteo le faltó distancia en el cite. Estocada baja.

Por último alternaba Fernando Adrián, quien ante la sorpresa de nadie no recibió ni una sola palma tras el paseíllo. El tercero de la tarde, que permitió al madrileño estirarse a la verónica, recibió por parte de Javier Díaz dos puyazos criminales en la mitad del lomo. La mala actuación en el primer tercio se vio eclipsada por sendos pares formidables de Ángel Otero, quien aprovechando un trepidante galope del toro, le ganó la cara y clavó los rehiletes en todo lo alto. Qué complicada era la reunión. La plaza en pie y preparada para el último tercio, donde el toro sirvió de lo lindo, con clase, recorrido y transmisión por ambos pitones. Vamos, toro para el triunfo. Fernando, muy despegado a derechas, ejecutó los muletazos valiéndose únicamente del pico y citando sin buscar la verticalidad. Al natural el trasteo tomó mayor vuelo, con una colocación algo más reunida. Faena de las que sabe hacer Fernando, basándose única y exclusivamente en ligar. Y señores, ligar no exime de colocarse en condiciones. Lo único verdaderamente rescatable del trasteo fue el clásico epílogo por bajo. Un pinchazo dejó el posible premio en unos saludos desde el tercio y una ovación al toro. El que hizo de sexto salió con ímpetu pero muy flojo de manos, claudicando en el primer tercio y siendo devuelto. De la ganadería titular fue el sobrero, ahora sí de mayor tamaño y menos vistoso. Este colocó bien la cara en el capote e hizo amago de apretar en varas. Ya en la muleta tuvo las complicaciones propias de la casta, llegándose a colar en varias ocasiones entre el hueco dejado entre la pañosa y el matador. Fernando, pundonoroso, no encontró la colocación y anduvo violento en los toques y muy acelerado, actitud que hizo que el toro desarrollara y acabara echando el cierre. Con los aceros estuvo tremendamente mal, sobre todo con el descabello. Parecía que buscaba algo en la testuz del toro de tanto hurgar.

En definitiva, buena corrida de Fuente Ymbro con la que en otras manos hubiéramos visto algo completamente diferente. Quizás estaríamos hablando de una gran corrida. Perera pasó apático por la primera plaza del mundo, y Fernando Adrián, aunque algo mejor que el viernes, se le fue otro lote de Puerta Grande. Lo de la fortuna de este torero en el sorteo es de estudio.


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