Cantaor agranda la leyenda de Victoriano en Madrid

 Victoriano del Río, otro día más en la oficina, alcanzando un día más la excelencia en esta plaza. Es sin duda la ganadería más completa, ya que gusta tanto a aficionados como a toreros. Y sin duda la más regular de las últimas temporadas. Hoy se agranda su leyenda con un “Cantaor" que recibió el premio póstumo de la vuelta al ruedo. A falta de una tercera vara, podemos decir que fue bravo. Ya matizaremos sus cualidades. Castella estuvo a su máximo nivel por debajo del toro. Emilio de Justo, y sobre todo Rufo, naufragan una vez más.

Antes de narrar la faena al que es por ahora el toro de la feria, comencemos por el principio. El primer toro de la tarde, algo basto de lámina, embistió como era, muy brutote. Derribó al picador por su incapacidad para agarrarse, para ser posteriormente quitado por Emilio de Justo. Adivinen por qué palo. Sí, chicuelinas. ¿Algún día de Justo nos deleitará con otro quite? El toro, flojo de remos, tuvo nula condición en la muleta, con el que Castella realizó un trasteo basado en la línea recta, siempre fuera de sitio con un toro que no hizo ni un feo. Estocada honda caída. Y salió el cuarto, “Cantaor” de nombre, número 79. Él se llevó la tarde, sin duda. De bonitas hechuras aunque algo alto, metió colocó la cara de auténtico lujo ante un Castella que lo recibió sin lucimiento a la verónica. En el primer encuentro con los del castoreño apretó en bravo, y en el segundo, aunque más tardo, también metió abajo la cara, sin soltarla. Gran galope en banderillas aprovechado por José Chacón, que dejó dos estimables pares. El prólogo de faena fue marca de la casa del francés, por la espalda en los medios, rematado con infinidad de muletazos por bajo a modo de adorno en los que no se torea. Al menos diez o doce pases de inicio en el que el toro nos demuestra la excelsitud de su embestida. Bravura, GALOPE en las primeras arrancas, humillación desde el cite, nobleza pero con un punto de casta... En fin, toro de bandera. Pero de los de verdad. A este había que llevarlo toreado, no era tampoco la oveja de Ganador. Con él, Castella estuvo en Castella. A su máximo nivel, todo hay que decirlo. Pero su manera de entender el toreo dista mucho de la pureza. Faltó hondura en el muletazo, rematar detrás de la cadera, y mucha, mucha torería. Faena mecánica, pases y más pases. Ligados: sí. Emocionantes: depende de para quien. Rotundos: no. En resumen, que Castella estuvo lo suficientemente colocado para no ser protestado, pero que no os engañen, la emoción de la faena la puso “Cantaor”. Con los aceros anduvo desastroso. Primero pinchó arriba y trasero, equivocándose en la contraria. ¿Cómo vas a matar un toro bravo en la contraria? Con el descabello estuvo vergonzoso, urgando en la testuz del toro, buscando encontrar el lugar para atronar al burel a base de batir con el verdugüillo. El trasteo se saldó con una merecida vuelta al ruedo para el toro - a falta de una tercera entrada al caballo -, y otra protestada para Sebastián.

Continuaba Emilio de Justo, a quién le tocó en suerte un “Duplicado”. Este, sin ser ni mucho menos como el histórico de 2022, fue un buen toro. Aunque salió suelto de salida, empujó de verdad en el primer encuentro, levantando los cuartos traseros y recibiendo un puyazo criminal. Ya en la muleta lo quiso todo por abajo, con castita. Pedía distancias y Emilio se las dio, aunque destoreando a derechas. Emilio ha optado por la facilidad del toreo, escondiendo la pierna donde pivota la verdad. Al natural sí estuvo bien, en el sitio e intentando conducir una embestida que iba acortando su viaje a medida que se sucedían los muletazos. Final por manoletinas, pinchazo y estocada con telonazo y brinco. Al quinto, playero de encornadura, lo recibió con verónicas rectificando, algo común en Emilio. El quite fue por el palo de siempre. Barroso dejó el palo en buen sitio en los dos encuentros, y el toro, que tenía un gran galope en banderillas, lo perdió por completo tras un brusco inicio por doblones en el que clavó en dos ocasiones los pitones en el albero. Emilio estuvo completamente desdibujado, recetando los muletazos siempre hacia fuera. Toreo de expulsión ante un toro sin vida con el que estuvo francamente mal. Tres pinchazos con el estaquillador por encima de los pitones y horrible uso del descabello, al nivel de Castella.

Acababa su feria Tomás Rufo esta tarde. Y ha salido bastante peor de cómo vino. El tercero del encierro, el cual se tapaba por la cara, salió suelto del capote y no se empleó en varas. Sin embargo, en la muleta tuvo gran recorrido y humillación, cualidades claramente desaprovechas por un Rufo que se optó por la cercanía tras ver que el toreo fundamental no iba por buen camino. Nunca llegó a dejar la muleta en la cara del toro, y al natural estuvo más fuera de sitio si cabe. Toro muy claro para tocar pelo. Estocada caída perdiendo la muleta y tomando el olivo. El sexto de la tarde tuvo unas hechuras que recordaban a las de Cuadri, tanto por la caja como los pitones. Este tuvo un comportamiento muy peculiar en varas, ya que en la primera entrada, en cuanto notó el frío del acero se repuchó cual manso. Pero luego en la segundo se enceló de sobremanera en el peto, llegando a estar al menos dos minutos bajo el mismo. Ayudó en gran parte el picador, quien le tapó la salida de liberadamente, propinándole hasta cinco orificios distintos en la misma entrada. Hizo la mayonesa a mayores. Vamos, todas las perrerías habidas y por haber. Rubén Sánchez debió haber salido de Las Ventas con una sanción ejemplar. A pesar de la carnicería narrada, el toro tuvo movilidad en el último tercio, embistiendo con gran transmisión, de nuevo desaprovechada por Tomás Rufo. Ya ni el 5 le aplaudía. Es complicado torear tan descolocado. De verdad, no exagero. Lo peor de todo es que Tomás intenta vender su toreo con miradas al público y salidas airosas de la cara del toro, aún a sabiendas de que nos está mintiendo. Cerró su pésima feria con un pinchazo y una estocada caída saliéndose de la suerte.

Pues sí, otra vez Victoriano lo hizo. Nos queda siempre la duda del tercer puyazo. ¡Qué pena que haya tan pocos aficionados que queramos ver el tercio de varas! A pesar de ello, toro de vuelta al ruedo, merecida en gran medida. Castella estuvo decente. Emilio no encuentra el sitio delante de la cara de los toros que encontró algún día. Rufo, por su parte, cada día peor. Se va de la feria de vacío, habiendo tenido toros para abrir la Puerta Grande en sus dos tardes.


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