Un petardo ganadero y un sinvergüenza a caballo

 Esta vez Don Luis Cuadri no trajo un envío a la altura de Madrid. Resumiendo, un petardo. Toros sin vida, sin destacar en general en el caballo, y llegando a la muleta totalmente parados. Para más inri, el único toro que de verdad salió arreando y apretó en el caballo, fue absolutamente masacrado por el picador de turno.

Ese toro -el sexto-, un castaño muy largo y de manos cortas, mostró gran movilidad de salida. Gómez del Pilar fue testigo y cómplice de probablemente la masacre de la temporada, y eso que es la primera. Primer puyazo infame, tapando la salida y ensañándose con el toro. Y ya en el segundo, al topar el toro con el caballo, la puya se rompe, y con la vara rota y astillada, el picador le propina otro puyazo. Esperemos que Juan Manuel Sangüesa sea sancionado, por el bien de la fiesta. Aún así, se le dio un tercer puyazo. Mal por el presidente, Iñaki, por no cambiar el tercio. Después, como no podía ser de otra forma, el toro llegó afligido a la muleta, sin posibilidad de triunfo. A su primero, que apretó en varas - solo apretó el lote de Noé -, le planteó equivocadamente la faena: dentro de las rayas, donde los toros pesan y no pasan, y más los de Cuadri. Además, no le llegó a dejar la muleta en la cara nunca, salvo en una ocasión al natural, en la que el toro repitió. Qué hubiera sido de ese toro en los medios y con la muleta en la cara. Probablemente nada, pero no lo sabremos, porque no vimos al toro.

Por otro lado, Damián hizo lo más torero e importante con el segundo de la tarde, un toro que pasó de puntillas por el caballo, encastado, que pedía los papeles. Y tras varias series de tanteo por el pitón derecho, con algún muletazo estimable por abajo y con mando, le dio la serie de la tarde. Por naturales, de uno en uno, buscando siempre el pasito hacia adelante, donde a los toros no les quedan otra que embestir. Brotó el toreo, con naturales largos, rematados por debajo de la pala del pitón. Y tras un susto final en el que Damián estuvo a punto de ser prendido, mató muy delantero, diluyéndose así cualquier opción de premio. Con el quinto Damián solo se pudo estirar a la verónica, ya que tras el saludo el toro se paró y no quiso saber nada más.

Y Pepe Moral no tuvo toros. Con su primero se fue a portagayola, y los presentes nos llevamos un susto de miedo al verle prácticamente cogido. Ya sin manoletinas ni montera, se lo sacó muy toreramente a los medios. Y de nuevo, al igual que pasaría con el cuarto, se paró. En ambos toros Pepe Moral solo pudo dar muletazos de uno en uno, tragando, pero alargando las faenas en exceso. Mal con los aceros. Solo se puede rescatar de su tarde un muy buen ramillete de verónicas al cuarto, muy templadas. Nada más.

Mala tarde de Cuadri, muy mala, que deberá seguir trabajando. Nos encomendamos al presidente del festejo para que el sinvergüenza de Juan Manuel Sangüesa sea duramente sancionado. Damián sale reforzado de Madrid, y Gómez del Pilar debe recapacitar sobre lo que ha permitido que ocurriera hoy en el ruedo.


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