Mucho toro, poco torero
La tarde de hoy ha sido el fiel reflejo de la situación del circuito torista en la actualidad. Los toros embisten, claro que embisten, pero los toreros no están a la altura. Existe una gran necesidad de toreros importantes en estas lides. Al igual que se necesita que las figuras salgan de su zona de confort. Pero eso ya lo damos por perdido.
La corrida, lo que son los toros, ha sido muy importante, noble incluso. Con gran clase la primera mitad, y con las complicaciones propias de la casta los dos últimos.
Abrió la tarde Clavituerto, un Dolores cuajado, sin mucha cara, pero en el tipo. Algo brutito de salida, fue sacado limpiamente a los medios por Damián. En el jaco, apretó en bravo en la primera vara, salió suelto de la segunda y volvió a apretar en la tercera. Misterios de la bravura. La pena fue que durante la lidia clavó los pitones en la arena en cuatro ocasiones, con su respectiva voltereta en dos de ellas. Y a pesar de todo el castigo recibido, el toro seguía embistiendo con poder en banderillas. Clase, recorrido y nobleza rezumaban en su embestida, que no fue aprovechada por Damián. Tras un gran inicio por abajo, con dos trincheras de cartel, le dio una gran serie con mando a derechas. Pero la ligazón desapareció y la faena se derrumbó. Por el derecho no fue capaz de colocarse, y los naturales fluyeron de uno en uno. Había que llegarle a la cara por el izquierdo, pero cuando el toro se arrancaba lo hacía con suavidad y temple. Estocada baja y ovación de gala al toro. Enhorabuena ganadera. Su segundo, de nombre Carpintero, fue otro toro para hacer el toreo. Este mejor en la muleta si cabe. En varas fue de los más alegres de la corrida. Sin embargo, debajo del peto no se empleó. No auguraba mucho el toro en los primeros tercios, pero en cuanto sacó Damián la pañosa, Carpintero comenzó a planear. ¡Qué forma de embestir! Hacía el avión por ambos pitones, gateando incluso. No parecía un toro de Escolar. Por su parte, Damián, aunque desigual, bordó muletazos con un gusto extraordinario. Faltó rotundidad, mucha, pero el charro derrochó torería. Pinchazo, bajonazo y ovación de gala al toro. ¡Qué lote has tenido Damián!
El segundo de la tarde le tocó en suerte a Juan de Castilla, que al comienzo de la corrida recibió una cariñosa ovación del público. Con el toro, astifino y agalgado, miureño de colocación de pitones, Juan de Castilla llegó a estirarse, pero abriéndole los caminos. Tomó la primera vara a media altura defendiéndose, y tras un bajonazo en el segundo encuentro, el burel salió suelto. Toro complicado en la muleta, embistiendo a media altura y saliendo con la cara por las nubes de cada muletazo. Tampoco se metió mucho en harina el colombiano, toreando siempre desde las afueras. Ni citando estaba colocado. Al entrar a matar, el toro le sorprendió rompiéndole la taleguilla, dejando Juan una estocada contraria y atravesada. El quinto toro fue un melocotón de Dolores Aguirre, el más serio de toda la corrida, pero con armonía. Y Juan de Castilla, probablemente resentido de su percance y con ganas de poca pelea, permitió una auténtica carnicería por parte del picador de turno, Borja Lorente. Cuatro puyazos recargando, ensañándose con el toro, que apretó en todas las entradas al caballo, aunque ya en el cuarto salió suelto. A pesar de la carnicería, el toro se seguía moviendo. Aunque se salía suelto de algunos muletazos, cuando tomaba la pañosa lo hacía con celo y fiereza, pero sin llegar a derrotar. Este es el toro que busca la ganadera, un toro exigente pero que si le haces las cosas bien responde. Pero Juan no quiso hacerle las cosas bien, y por ello se llevó una gran bronca, precedida de otra ovación al toro.
Cerraba la tarde Maxime Solera, al que le correspondió un Dolores muy bastote, al que recibió de rodillas a la verónica. Empujó con la cara arriba en el primer puyazo, pero en los dos siguientes cantó la gallina. Paradito en el capote, de embestida algo mortecina, acabó rompiendo a embestir por el pitón izquierdo, con una embestida mucho más suave y manejable. Y con estos mimbres Maxime pudo darle dos series buenas al natural, y cuando la faena podía acabar de romper decidió cerrar al toro. Pues aquí se paró. Con lo bien que había embestido en los medios... Una estocada recibiendo al tercer encuentro acabó con el toro, al que le tocaron las palmas en el arrastre. En último lugar salió el Escolar más serio de los tres, tremendamente armado, había estado de sobrero como novillo en Villaseca. En el capote metió la cara de auténtico lujo, y en el caballo se arrancó con brío, al igual que su hermano, el segundo de la tarde. Sin embargo en la muleta resultó probón y complicado, aprendiendo muy rápido. Y en los compases finales, con el toro ya muy mermado, Maxime pudo haberle sacado algún muletazo estimable, pero nunca llegó a confiarse. Metisaca horrible y rosario de pinchazos.
En definitiva, lote de cante grande para Damián, que no supo aprovecharlo. Tiene virtudes indudables este torero, pero hasta que no de el paso adelante para apostar de verdad con los toros, no va a llegar a ser una figura en su circuito. Juan de Castilla no estuvo en ningún momento metido en la tarde, y Máxime, aunque se le atisban buenas formas, tampoco se llegó a confiar.
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