Villita y Olivas dejan cierto sabor con dos novillos con opciones
Tras un verano sin muchos festejos en las Ventas, llega el mes de septiembre, el mes del torismo. Y esta novillada no se caracterizó precisamente por el torismo. 4 de los 6 novillos eran de encaste Domecq, todo dicho. En cuanto a los novilleros destacar ciertos pasajes de las faenas de Villita y Jesús Ángel Olivas, si bien no redondearon nada. Por otro lado, Aitor Fernández estuvo muy desconfiado toda la tarde. Con ese nivel no se debe ir a Madrid.
Abría el cartel el ya veterano Jesús Ángel Olivas, y se le nota cierto poso. Su primer novillo de Hnos. Sánchez de León (vía Jandilla), un utrero precioso, con remate y armónico, fue muy soso de salida, con las fuerzas justas. El novillo, muy distraído, miró a tablas e incluso al tendido. Comenzó con pases cambiados por la espalda, poco efectivo debido a la poca fuerza del novillo. Con la derecha, Olivas toreó en los primeros compases de la faena a media altura, con miedo a que el toro se parase. Sin embargo, al pasarlo por el izquierdo, el novillo mostró cierta clase, pero sin excesiva transmisión. Jesús Ángel sacó algún que otro muletazo por ambos pitones, a pesar del viento, ante un oponente algo soso, que le faltó repetir algo más. Le sobró el final por manoletinas, sonando un aviso. Estocada corta arriba y golpe de verduguillo. Palmas para el torero, y leves para un novillo que no las merecía. Su segundo novillo, de Jiménez Pasquau (Juan Pedro), tuvo un gran galope y ritmo durante toda la faena. En el capote, embistió de forma frenética, pero sin emplearse en los engaños. En el segundo puyazo, cantó la gallina. Quite de Aitor Sánchez por saltilleras, que destacaron por la falta de quietud del novillero. Quizás no era toro para quite. Ya en la muleta, el novillo se centró con el espada, resultando tener además del ritmo, cierta clase. La faena de Olivas destacó por el temple, la limpieza y el buen trazo. Sin embargo, Olivas estuvo algo encimista, y en las cercanías el toro perdía mucho recorrido. Le debió dar algo más de espacio a un novillo que se acabó viniendo a menos. Tras una estocada bajísima, Olivas fue silenciado y el novillo ovacionado.
En segundo lugar hizo su presentación Aitor Fernández, un novillero que apenas hizo el paseíllo dos veces el año pasado, y resultó que no estaba preparado para la presentación en la primera plaza del mundo. El segundo de la tarde, de Quintas (Vicente Martínez), además de mal presentado, fue devuelto, ya que se derrumbó de forma literal dos veces durante la lidia. En su lugar salió otro de Hnos. Sánchez de León, con los 4 años prácticamente cumplidos. De salida, embistió a los capotes con la cara por la nubes, derrotando. En el caballo más de lo mismo. La faena de muleta sucedió entre desarmes y desconfianzas. Al novillo, aunque algo falto de fuerzas, no se le bajó la mano en ningún momento. La faena acabó con tres pinchazos, una estocada baja y pitos para el toro. El quinto de la tarde, de Los Eulogios (Juan Pedro), tampoco se empleó en el capote. Aunque de preciosa lámina, el novillo no quiso ni ver al caballo. A pesar de ello, hay que destacar el mal hacer de Curro Sánchez, al que le tuvo que decir su propio picador donde colocarse, y no fue capaz de llamar al caballo como es debido. Para colmo, casi pisa la segunda raya en busca del novillo. Tras un tercio de varas eterno, entre el mal hacer del varilarguero y la pasividad del novillo, este último se paró en banderillas. Bien Iván García con los palos, nada nuevo. De nuevo, a Aitor se le vio muy verde, sin encontrar el sitio en el que toro y torero se encontrasen a gusto, y la faena transcurrió entre enganchones y pasitos del novillero. Y para rematar la tarde, un intento de estocada horrible, cortando el lomo del novillo. Para olvidar.
Cerraba cartel un novillero ya cuajado, a las puertas de la alternativa: Villita. Su primer novillo, de La Machamona (Santa Coloma - Buendía), algo bastote, humilló ya de salida, mostrando su buena condición. En el caballo, Villita lo puso de lejos (lo cual es de agradecer en estos tiempos), y el novillo cumplimentó un buen tercio. Quitó por delantales y una media destacable. El novillo comenzó la faena de muleta con un gran recorrido, clase y ritmo, aunque como ‘defecto’ se habría en exceso, y eso ciertos aficionados no lo toleran, ya que es muy fácil que el torero quede fuera de cacho. Sin embargo, Villita logró encontrar el sitio, y realizó una gran serie por el pitón derecho, desencajado de hombros, muy desmayado y templado. Lo mejor de la tarde. La pena fue lo poco que duró el novillo, viniéndose muy a menos. Villita, en cuanto vio que se le paró, fue directo a por la espada. Cerró por naturales a pies juntos, de estimable belleza. Tras una buena estocada, hubo cierta petición de trofeo, que quedó en una vuelta al ruedo algo excesiva debido a la brevedad de la faena, y en consecuencia a la falta de rotundidad. Aplausos al novillo en el arrastre. El cierraplaza, de Toros de Brazuelas (Juan Pedro), tenía dos buenas espabiladeras. En su salida, pegó un brinco al ver la raya de picar, e hizo varios extraños en el capote de Villita, que tuvo que salir corriendo tras un desarme. Finalmente, tuvo que parar el toro Sergio Blasco, si bien pienso que siendo novillero, aunque salga un novillo complicado, debes pararlo tú. Ya en el último tercio, el novillo embestía a tirones y con la cara a media altura. Nada que hacer.
En definitiva, tarde de la que no esperábamos mucha cosa, y que pudimos ver algo, aunque quizás, hubo ganado para algo más.
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