Tarde de viento, lluvia y paisanaje

 Tarde desapacible, de vendaval y lluvia, en la que la casa Matilla nos tenía preparada una novillada a modo de corrida de toros. La peor presentada de lo que llevamos de feria. En cuanto a su juego, la corrida en general manseó en el caballo y en la muleta tuvo una gran nobleza, casi todos toreables. Destacaron 2º y 6º por su gran clase en la muleta, y el 3º, el mejor de la corrida, fue el único con carbón. En cuanto a los espadas, Morante fue abroncado, Ismael estuvo voluntarioso, y Marco desaprovechó un lote excelso.

Abría el cartel Morante de la Puebla tras su histórica tarde el pasado 14 de junio. Expectativas por las nubes. Y como se dice, tarde de expectación, tarde de decepción. Su primer toro, bien presentado, tuvo que ser devuelto. Ya de salida estaba muy parado, y tras un puyazo fortísimo de Ángel Rivas el toro salió cayéndose por los suelos, con una cojera muy apreciable. Salió un sobrero de la ganadería titular, muy feo, cuesta arriba y sin cara. Distraído de salida y con una embestida sin definir en el capote de Morante, que solo le puede dibujar una verónica. Tras un puyazo largo y trasero, el burel se quedó muy corto en los capotes de los subalternos. Con la muleta, Morante se inventó una faena de donde no había, ante un oponente sin embestida clara y probón. El trasteo se desarrolló prácticamente en su totalidad en la primera raya. Tras dos series meritorias por el derecho, el de la Puebla le enjaretó una serie de naturales de las que ponen a todo el mundo de acuerdo. Pinchazo y estocada arriba. Saludó Morante. Con su segundo toro, un astado bonito y armónico pero excesivamente chico - impresentable - no pudo recibirle como es debido de capa, ya que se levantó un vendaval horrible. Dos entradas al caballo, en las que el toro no se empleó. En los capotes de los subalternos, el toro metía la cara con mucha clase. Sin embargo, en el inicio de faena, el viento descubrió a Morante un par de veces, y decidió abreviar, sin probar mucho al toro. Bronca correspondiente - y justificada - , pitando al de la Puebla por lo que el público no pudo ver por culpa del aire.

Anunciado estaba Manzanares, que no pudo hacer el paseíllo por una costilla rota. Le sustituyó Ismael Martín de forma inexplicable, teniendo a toreros como Diosleguarde o Pablo Aguado, que no han actuado en la feria. El segundo de la tarde fue un auténtico novillo, al que Ismael le recibió con variedad, alternando una larga en el tercio, buenas verónicas, un par de chicuelinas y un intento de media de rodillas en la que el toro le arrebató el capote. El burel entró dos veces al caballo, en las que salió suelto y se intentó quitar el palo. Quite de oro de Ismael. Ya desde salida, el toro tuvo una movilidad extraordinaria, que aprovechó Ismael en banderillas. Sin embargo, los rehiletes le cayeron bajos, salvo un par de la moviola, que fue excelente. Brinda a Morante. En la muleta, el burel tuvo mucho recorrido y lo quería todo por abajo, e Ismael estuvo por debajo en el toreo fundamental. El de Cantalpino calentó al público con un arrimón de rodillas ante un toro muy noble y culminó con unas bernadinas. Tras una buena estocada paseó dos orejas muy amables. Sin toreo fundamental no se puede entregar dos orejas. Con el quinto toro poco pudo hacer. El toro en la capote pasaba sin emplearse. Entró al caballo al relance y sale suelto. Volvió a entrar en el caballo que hace puerta tras un quite sin sentido de Isma. Y otro quite de Marco - sin sentido tampoco -, yendo detrás del manso. Banderillas a toro pasado. Inicio boyante por la espalda, y antes de que el toro se rajase y se marchara a tablas, el toreo de Ismael destacó por el desajuste. En tablas comenzó una actuación digna de un circo, intentando torear a un toro que solo se quería marchar. Para colmo Isma le hizo un desplante al toro con el culo en las tablas. Estocada saliéndose de la suerte.

Por último estaba anunciado Marco Pérez, que llevó un traje de luces homenajeando a Julio Robles. Su primer toro, otro novillo más, salió con ritmo pero muy distraído, como sus hermanos. En varas, picotazo infame al toro. No se le picó absolutamente nada, y luego Marco se arrepintió cuando cogió la muleta, porque el astado, además de meter muy bien la cara, exigía los papeles de matador, ya que tenía el carbón que tanto mendigamos los aficionados hoy en día. Marco no supo dominar la embestida, toreando por fuera y muy rápido. Su mala colocación fue el causante de una voltereta de miedo, ya que en el suelo el toro se ensañó con él, y estuvo a punto de meterle el pitón en el cuello. Salió ileso gracias a Dios, y volvió con más corazón que cabeza. El toro seguía embistiendo por abajo y haciendo el avión, con gran transmisión. Un toro de bandera, que no pudimos ver en varas. Tras una estocada muy trasera, el público pidió una oreja para la raza de Marco, que no por su toreo. Al cierraplaza - impresentable de nuevo -, Marco le recibió Marco a portagayola y le dio otras dos largas más en el tercio. El toro, justo de fuerza, fue el único bien colocado en suerte en varas. ¡Gracias Marco! En banderillas saludó Elías Martín por dos pares clavados en la cara. Inicio vulgar por la espalda, sin emoción. Tras ello, Marco dio la mejor serie que le he visto nunca, con dos muletazos, uno por cada pitón, de trazo excelso, y con gran ajuste. Sin embargo, este concepto tan bueno de Marco fue sustituido por el otro que tiene, el de aplauso fácil, que consiste en el muñecazo, la mala colocación, y el llevar largo al toro sin preocuparse del ceñimiento. Destacar la buena condición del toro, noble y con clase, perfecto para el toreo moderno, aunque se acabase rajando. Arrimón final en tablas, estocada trasera, y dos orejas que debieron ser una.

En definitiva, quien quiera ver a Morante que vuelva el domingo. Ismael tiene su público, y un concepto diferente. Variedad con el capote, espectacularidad en banderillas, pero en la muleta no vemos nada. Y Marco tiene dos caras: la del toreo bueno, el de verdad; y la del toreo vulgar, populista, que no dice nada al aficionado. Tiene ante él una gran oportunidad para escoger qué tipo de torero quiere ser. Esperemos que escoja bien.

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