Emilio de Justo, milagro en Madrid con un palco barato

 Roberto Gómez Gillén se llama el señor presidente que hoy le ha apetecido adelantar las Navidades y regalar a Emilio de Justo una Puerta Grande. Porque por mucha heroicidad que haya en el ruedo - que la ha habido -, si no hay espada no pueden otorgarse trofeos. Compartía Emilio cartel con Borja Jiménez y Tomás Rufo, con una corrida de Victoriano del Río, que en líneas generales ha dado muchas facilidades a los espadas pero le ha faltado un punto de casta y emoción. Segundo y cuarto destacaron en clase y nobleza; el sexto en transmisión.

Abría cartel el extremeño Emilio de Justo, que venía con el aval de haber cortado dos orejas en San Isidro, de dudoso merecimiento. El primer toro, cuajado, salió de chiqueros muy distraído. Mal recibo de Emilio, por chicuelinas, que no consiguieron fijar al astado. En varas recibió dos puyazos muy breves en el sitio, de los que salió excesivamente parado. Quite por delantales de Borja, sin lucimiento. Inicio por abajo de Emilio tratando de remendar la condición rebrincada del victoriano. Ya en redondo, en la primera serie, en el primer muletazo, Emilio fue feamente cogido, recibiendo una fuerte paliza en el albero, de la que salió inconsciente. La plaza quedó enmudecida mientras se llevaban a Emilio a la enfermería. Tuvo que hacerse cargo del toro Borja Jiménez, que se lo quitó del medio con una media lagartijera, efectiva. Tras correrse turno, Emilio salió milagrosamente a matar el sexto, el supuesto cuarto de la tarde. De aceptable presencia, el victoriano de nombre ‘Diamante’ fue recibido con una larga cambiada de rodillas en el tercio. Tras ella, verónicas muy jaleadas con la pierna retrasada, pero que tuvieron buen trazo y mucha emoción. Emilio llevó el toro al jaco por chicuelinas, y tras un primer puyazo fuerte y uno segundo marcado, el toro salió suelto y muy corretón en banderillas. Toro de actitud mansa en los primeros tercios, en los que destacó la buena brega de Morenito de Arles. En la muleta Diamante fue otra cosa. Con un recorrido infinito, tuvo la cualidad que le faltó a la corrida: carbón y transmisión. Desde el inicio, Emilio decidió estructurar la faena sin ayuda, toreando simplemente con los vuelos. Abandonado, desmayado a más no poder. Emoción a raudales. Le faltó quizás algo más de mando en la embestida, pero entendió bien al toro. En cuanto dejaba la muleta lejos del hocico o enganchaba el toro se violentaba muchísimo. A la faena le faltó quizás una serie rotunda para alcanzar cotas de dos orejas. Tras un muletazo genuflexo en el que paró el tiempo, enroscándose al toro a más no poder, terminó a pies juntos por naturales. Silencio sepulcral al coger la espada, y bajonazo infame, saliéndose la suerte. Y la infamia no acabó aquí, ya que el señor presidente le otorgó las dos orejas, que Emilio no tuvo reparo en pasear. Un torero honrado las hubiera dejado en el piso. Entre gritos de ‘fuera del palco’ y protestas salió Emilio a hombros.

Tras pasaportar al primero, Borja toreó en tercer lugar. El que le correspondía, bien presentado, fue recibido con un buen ramillete de verónicas rematadas con una media de ensueño, a un toro que lo quiso todo por abajo. En el primer encuentro entró al relance, partiendo la puya, sin recibir castigo. El segundo puyazo fue señalado, por lo que el toro quedó sin picar. Tras brindar Borja a la enfermería - cosa que no hizo Rufo - , cuajó un buen inicio por la espalda, muy ceñido, rematado con un pase del desdén de auténtico cartel. El toro, bueno en la muleta, tuvo clase y nobleza. Por el derecho Borja le propinó series bien ligadas, con pases de pechos rematados en la hombrera contraria, eternos. Mucho más parado el burel por el izquierdo. De uno en uno sucedieron los muletazos. Se vino muy abajo el toro, que se violentaba al tocar los trastos. Tras un pinchazo y una estocada desprendida saliéndose un poco de la suerte ante un toro muy parado salió Borja a saludar. Palmas a un toro que tampoco las mereció por su falta de raza. Con su segundo, algo más feo de lámina, no se llegó a entender. En varas, la tónica de la tarde, puyazos señalados tapando la salida al toro. En la muleta poca cosa. El trasteo del de Espartinas no dijo nada, ante un toro desclasado pero noble. Faena sin estructura, demasiado improvisada. Borja antes a los toros medios los cuajaba, esta segunda mitad de temporada ya no. Estocada arriba, algo trasera, y ovación barata a Borja.

Cerraba supuestamente Tomás Rufo, que acabó matando segundo y quinto. Su primero, bonito de hechuras pero falto de remate, echó las manos arriba de salida. Apretó en el primer puyazo, pero salió suelto. En la segunda entrada empujó con la cara arriba. Ya en la muleta Rufo inició por abajo en el que el toro, algo justo de fuerzas, embistió con una clase quintaesenciada, haciendo el avión. Rufo estuvo despegado toda la faena, siempre al hilo del pitón, con la pierna de salida muy retrasada y toreando con el pico. Ninguna serie maciza, es más, ningún muletazo macizo. Ligazón sin colocación con un toro de triunfo gordo. Pitos a Tomás y ovación a ‘Carterista’. Su segundo, más abierto de cara, fue muy humillador ya desde salida. Quitó sin lucimiento Rufo por delantales y por chicuelinas Borja. Que aburrimiento de quites. Parece que solo existen las chicuelinas y los delantales. Soporífero. Brindis a Florito, veedor de la plaza, en el año de su despedida. Desde el comienzo de faena el de Pepino fue al tendido 5, el del aplauso fácil. Pero ni con esas. Toro con recorrido, noble. Más que potable. Otro toro de triunfo con el que de nuevo estuvo periférico, perfilero y aburriendo al personal. Es difícil no sacar ni un muletazo a este toro. Pues Rufo lo consiguió. Un pinchazo y una media pusieron fin a su actuación. Palmas al toro.

En definitiva, la exigencia de Madrid por los suelos, al igual que el toreo de Tomás Rufo. Buena tarde de Emilio que no remató con los aceros. Y de Borja sacamos una gran conclusión: luce mucho más con los toros encastados, que exigen toreo por abajo y mando. En 2026 se debería anunciar con ganaderías del estilo de Victorino, La Quinta, José Escolar, Palha, etc; ya que los puede entender a las mil maravillas. Y de Victoriano del Río solo podemos decir una cosa: no falla. Este año hemos visto grandiosos toros como Frenoso, Alabardero, Diamante, y otros de premio gordo que no fueron cuajados.

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