Roca y Cantaor, binomio para reflotar al "Rey" de Bilbao

 Volvió Roca Rey. Como dice el dicho: "Puerta Grande o enfermería". Y así fue, salió a por todas, sabiendo la importancia de la fecha. Junto a él, dos artistas. Un Juan Ortega de petardo, y un Aguado que pechó con el peor lote.

Abría cartel Juan Ortega, quien el año pasado había firmado una tarde importante. Pues este año todo se fue al traste. Su primero, salió suelto y desentendido del capote, sin entregarse. Tras dos puyazos haciendo sonar el estribo, se vio un toro falto de fuerza, y sin raza alguna. Ya en la muleta, por el derecho embestía algo recto, y por el izquierdo se quedaba corto. No pudo hacerle faena al manso de Victoriano. En el arrastre, hubo algún aplauso inexplicable a un toro horrible. Con su segundo, la cosa fue a peor. ¡Y tanto que fue a peor! El petardo de su vida. El cuarto de la tarde, un toro bien hecho y astifinísimo, tuvo una movilidad extraordinaria en el capote, aunque embestía arrollando en ocasiones. Juan Ortega, sin técnica alguna en estas lides, solo consiguió enganchones y capotazos por arriba. No lo quería ni ver. Tanto es así que mandó a su picador de turno, el sinvergüenza de Óscar Bernal a matar al toro. Y así fue. Tres puyazos criminales. Con el toro ya moribundo, Ortega llevó a cabo un macheteo preludio de un bajonazo infame. La bronca fue monumental. ¡Ortega fuera de Bilbao!

Roca Rey se reencontró en su plaza, gracias a su buen toreo. También se notaba que él era el responsable del llenazo, y el público estaba con él. El segundo del envío de la familia del Río, un toro sin remate atrás, tuvo buena condición en el capote de Roca, pero se quedaba corto. El toro cumplió en el caballo, y tras las banderillas comenzó a galopar y embestir con clase y emoción. Inicio boyante en los medios, sacándose el toro por la espalda. En algunos momentos, toreó demasiado rápido. Su faena de basó en alargar la embestida, pero sin mando ni lucimiento, todo en línea. Mal colocado además en ciertos compases de la faena. Finalizó por unas bernardinas más ajustadas que un natural de Morante. Tras una estocada algo caída, la gente pidió sin sentido las dos orejas, y Matías no accedió, con buen criterio. Con su quinto toro, y con la mosca en la oreja por no haber conseguido el doble trofeo, se fue a porta gayola. El toro, excelentemente presentado y con dos buenas espabiladeras, se le paró al llegar a su jurisdicción, y fue un milagro que no hiciese por él. Tras ello, se puso de rodillas en el tercio y le propinó una larga cambiada. Ya en el caballo, el toro apretó, aunque no se le castigó nada, Roca lo quería crudo. Bien el picador, Molina, al igual que Fernando Sánchez en banderillas. En la muleta, "Cantaor" fue un toro de gran transmisión, recorrido larguísimo, bravo, y con carbón. Inicio de rodillas de Roca, tan boyante como siempre. Cuajó de principio a fin el toro con la derecha, con series rotundas, ligadas, por abajo, y rematadas detrás de la cadera. Con la izquierda, la faena bajó un puntito, pero es que era imposible mantener ese nivel. A pesar de ello, dió una buena serie de naturales. Estoconazo y dos orejas del tirón. Vuelta al ruedo a un toro de bandera. Para ponerse de pie.

Pablo Aguado, por su parte, no tuvo suerte en el sorteo. Su primero, un toro alto, feo y sin cara, fue siempre a los engaños con la cara a media altura. Además, si no se le dejaba la muleta justo en la cara y por abajo, calamocheaba. Sin embargo, no se le podía bajar la mano por su falta de fuerza. Excepcional el epílogo de la faena, aprovechando a la perfección que el toro se quedaba más corto. Buena estocada y petición no mayoritaria. Dio una vuelta al ruedo que no pidió nadie, pero tampoco fue protestada. Con el cierraplaza, un auténtico tío por delante y de preciosas hechuras, salió justo de fuerzas, perdiendo las manos de salida. Se agarró bien en los dos puyazos Mario Benítez, aunque el toro no fue castigado. Apretó mucho en banderillas, aunque en la muleta se quedaba corto. En cuanto Pablo le apretaba por abajo se caía. Fue una faena en la que ni toro ni torero se encontraron a gusto. El peor burel de la tarde. Quinario con el descabello para Aguado.

En resumen, mala corrida de Victoriano, salvo el 5° y quizás el 2° - con la incógnita del 4° -, en la que Roca Rey volvió a ser el que siempre fue, Ortega no volverá en un tiempo, y Aguado se va igual que vino.

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